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Trucos para enseñar a los hijos a ser solidarios.

Vivimos en un mundo complicado. El racismo, la xenofobia…el miedo a lo diferente es una realidad. Vivimos en un mundo dónde la gente tiene un ritmo de vida tan estresante que no tenemos tiempo para mirar al de al lado. No tenemos tiempo para nosotros mismos. Para los demás menos. Pero a veces, un simple gesto. Un acto que a nosotros no nos afecta en nada, puede ser una nueva oportunidad para otra persona. Cambiar, quizá, un mal día. Sólo con un gesto.

Para ser solidario, o enseñar a nuestros hijos a serlo, el primer paso fundamental es la empatía. El ponernos en los zapatos del otro ( o intentarlo al menos).
Os voy a contar una cosa que me pasó el mes pasado. Salíamos del CAU, un espai ludo infantil y llovía a mares. Mi hijo tenía un paraguas. Yo otro, y pablito iba en el carro con su plástico. En un paso de peatones nos cruzamos con una pareja de ancianitos. Iban de la mano y a mi se me partió el alma viéndolos tan empapados. Pensé en darles el paraguas, pero acabé cruzando y enseguida me sentí mal. Así que con un sprint, volvimos a cruzar y les di el paraguas. Ellos estuvieron super agradecidos. Yo me puse la capucha y seguimos el camino. Quizá voy muy a lo extremo, pero, yo al fin y al cabo tengo 23 años, gozo de una buena salud, y mis hijos estaban protegidos de la lluvia. Quizá esos ancianitos iban lejos. Quizá si se seguían mojando hubiesen acabado enfermos ( o quizá se enfermaron igual porqué ya iban mojados). Lo que importa es que ya no se mojaron más y volvimos a casa con una lección de solidaridad. 

Otro caso: en navidad, una amiga y yo fuimos a comprar los regalos de navidad a nuestros niños. Fuimos a una tienda que vendía los juguetes a precio de fábrica, así que imaginaos. Nos volvimos locas allí. Cuando estábamos a punto de pagar, mi amiga salió corriendo y cogió unas cosas más. No eran para su hija. Eran para una compañera del colegio de su hija, que su mamá no tenía trabajo y se iba a quedar sin Papá Noel.
“Meri, a mi no me va de 10 o 15 euros, y ahora esta niña tendrá unos regalos”.

Conocer este tipo de personas a mi, personalmente me hacen mucho bien. Yo quiero creer que éste mundo tan “podrido” aún tiene solución. Y, quizá para evitar que mi hijo se críe con los valores que yo me crié, he llevado esto de la solidaridad a extremos. Pero lo prefiero así. Quiero que mis hijos se sientan bien ayudando a los demás. Que disfruten de poder hacer feliz a alguien.

Así que no me enrollo más. Si estás leyendo este post hasta el final, seguramente tú también estás a favor de un mundo más solidario, más empático. Y el mejor ejemplo para nuestros hijos, somos nosotr@s mismos. Así que aquí van unos cuantos truquitos:

  1. Contribuir económicamente: Una idea es hacer una hucha. Pero no es una hucha cualquiera. Ésta hucha cuando esté llena se puede invertir en comida para alguien que lo necesite, juguetes para algún niño, libros, material escolar. También se puede invertir en materiales o piensos para animales que estén en protectoras. La solidaridad va más allá de las personas, ¡ los animales también necesitan mucho de nosotros!
  2. Donar cosas que ya no utilizamos: es conveniente que las cosas estén en buen estado, y es por una razón muy simple. Si sólo donamos lo que está sucio o roto, estaremos enseñando a nuestros hijos que los demás se merecen “basura”. Nosotros aplicamos esto con cada cambio de ropa de temporada, libros y juguetes.
  3. Cuidar el medioambiente: enseñar a reciclar y explicarles porqué es tan importante es una forma de solidaridad hacia el medio dónde vivimos. Quizá apuntarse a una campaña de recogida de residuos, con niños que ya son un poco grandes ( a partir de 4/5 años) es una buena forma de promover el cuidado hacia nuestro entorno.
  4. Apadrina un niño: O un animal. Con el tema de los niños no sé exactamente cómo va el tema. Pero conozco casos ( y voy a preguntar para informarme y dar más detalles) en los que han apadrinado niños extranjeros y han podido venir de vacaciones aquí. En el caso de los animales, si no puedes adoptar ( por la razón que sea), es muy útil saber que se pueden apadrinar. Por 10 euros al mes, tendrás “derecho” a pasear, cuidar y mimar a un animal de una protectora. ¡ Es una estupenda forma de ayudarlos si no los puedes tener en casa!
  5. No les inculques valores racistas: Por favor. No quiero parecer una hippymami. Pero las fronteras son un invento chapucero. Y estoy harta del típico ” españa para los españoles”. Ser extranjero no es fácil. Mi pareja lo es. Y nosotros pronto lo seremos en su país. La gente debería tener libertad de movimiento y poder decidir dónde vivir y trabajar sin tener que ser juzgado. Aquí si os pido un ejercicio de empatía. Si sois extranjeros o habéis vivido fuera, lo entenderéis. Si no es el caso, solamente tenéis que pensar en un futuro no muy lejano, en cuando vuestros hijos sean mayores y (quizá) sean ellos por los que por X motivo decidan migrar.
  6. Que tu día a día sea un ejemplo de buenas acciones: Y esto no es difícil, ya que nuestra amiga “consciencia” nos ayuda. Por eso nos sentimos mal cuando creemos que deberíamos haber hecho algo y no lo hemos hecho. Ayudar a un invidente a cruzar la calle. Ayudar a nuestra vecina anciana a subir la compra por las escaleras. Comunicarnos de forma positiva con la gente. Una sonrisa. Un gesto amable.

Por supuesto que hay más ejemplos: enseñar lo que es la donación de sangre y médula, participar en actividades de sensibilización, hacer un voluntariado...pero hoy nos hemos centrado en ejemplos que podemos utilizar desde ya, por muy pequeños que sean vuestr@s niñ@s!

¡Nosotros somos el mejor instructor para nuestros pequeños!

 

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3 thoughts on “Trucos para enseñar a los hijos a ser solidarios.”

  1. 100% de acuerdo contigo. Yo soy madre de 3 chicas de 21, 19 y 16 años. Mi marido y yo les hemos inculcado desde pequeñas el amor y la solidaridad a través de nuestro ejemplo (ayudando a estudiar a sus compañeros, haciendo voluntariado, comprandole cosas a familias necesitadas, donando todas las Navidades juguetes…) Nuestro lema siempre fue que si teniamos un don o algo que nos hacía mas afortunados que otros, debiamos compartirlo de algun modo con otros menos afortunados. Ya fuera dinero, estudios, alegría, cariño… Altruistamente, sin ponernos medallas. Incluso siendo muy pequeñitas les enseñamos lo importante que podia ser regalarle una sonrisa a alguien en la calle, le podía alegrar el día por un instante. Y he de decirte que no es porque sean mis hijas, pero todos los que las conocen y en todos los lugares a los que van nos dicen que tenemos unas niñas maravillosas, con un gran corazón.

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