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Ser buena madre sin un ejemplo a seguir

Nadie te enseña a ser madre. Ser madre, para empezar, es, simplemente haber quedado embarazada, haber llevado el embarazo a término, o hasta que el bebé está suficientemente desarrollado para vivir fuera del útero y parirlo. Si has hecho esto, enhorabuena, ya eres madre. Pero queda mucho por hacer.

Soy de las que piensan que, si has decidido tener un bebé ( e incluyo a las madres que quedaron embarazadas sin querer y tuvieron a su bebé igualmente), si has decidido traer a un niño o una niña que no pidió venir a este mundo, lo mínimo que hay que hacer es cubrir sus necesidades básicas en higiene, comida, ropa, educación. Ahora eres una madre que ejerce como tal, pero seguimos sin ser ” la buena madre”.

Y es que una criatura necesita más que tener cubiertas esas necesidades básicas. Necesita sentir la protección, el cariño, el amor, el respeto, la atención y dedicación de sus progenitores.

Como he dicho al principio, nadie te enseña a ser madre, pero, si has tenido una buena “profesora”, ten por seguro que tienes mucho ganado. No puedo hacer un porcentaje seguro al 100% sobre cuantos progenitores tóxicos existen, pero, hace mucho investigué el tema y por desgracia son más de los que pensamos.
¿ Cuál es el problema ? El ser humano actúa y piensa según lo que haya visto durante su vida. Es decir, una persona que fue criada por padres tóxicos es muy posible que termine siéndolo. 

Convertirse en una buena madre, o un buen padre, ( es decir, de los que apoyan y quieren incondicionalmente a sus hijos) cuando no han vivido eso, es difícil.

Me apena decir esto, siento vergüenza, pero yo podría haberme convertido en una madre muy tóxica de no haber sido por mi costi, que ha estado a mi lado “corrigiéndome” y haciéndome ver cuándo me estaba “convirtiendo en mi madre” y a una gran, enorme dosis de terapia.

Si vienes de familia tóxica te recomiendo encarecidamente una buena terapia. Aunque creas que no la necesites, créeme, te harás un bien a ti y a tus hijos. Un buen psicoterapeuta hará que aprendas a gestionar tus emociones delante de la rabia, la frustración, del cansancio propio de la maternidad, además de darte las herramientas para volverte fuerte emocionalmente y poder ejercer la maternidad como tu quieres, sin los “efectos secundarios” de querer darle a tus hijos lo que a ti no te dieron equivocadamente. Te ayudará a creer en ti, en poner tu autoestima en su sitio, osea, ¡ bien alto!

Cree en ti y en tus instintos. ¿Ya sabes lo que es una mala madre o un mal padre? Si lo has vivido en tus propias carnes, la manipulación, violencia física o psicológica, ya sabrás lo que sentías. Seguro que no quieres lo mismo para tus hijos. Cada vez que tu “yo” más primitivo quiera actuar cómo actuaron contigo, ¡ lucha !, y, si no te ves capaz, sigo recomendando terapia.

Apóyate en tu familia política, el resto de tu familia ( si no son tóxicos), y amigos. 
Si algo he aprendido en estos últimos años es que la familia de sangre es la que nos ha tocado porqué sí, pero, no por eso les debemos ni sumisión ni explicaciones. Si tus padres no valen la pena pero tus tíos si, ¡apóyate en ellos! Si también te crean sentimientos negativos, no te sientas mal por rechazar el contacto.
La familia política puede ser un gran apoyo. A veces se tiene la mala suerte de que tampoco hacemos migas con la familia del marido…pero en mi caso, me he ganado una auténtica lotería. Para mi, ellos, son mi máximo apoyo.
Y los amigos…¿ quién no ha escuchado la frase de “los amigos son la familia que se escoge“? Abrete con tus amigos más cercanos, a esos que consideres familia. En nuestro caso, Marc está “adoptado” por mi mejor amiga, su marido y su hija, a la que Marc considera primita suya, aun sin ser de sangre, y por parte de mi pareja, también su amigo más arraigado es considerado “tío de Marc”, e incluso su mamá como ” la yaya de españa” !

Busca grupos de apoyo más allá de la terapia. Existen grupos de maternidad, de parejas…sobre todo si vives en las grandes capitales no tendrás problemas para encontrarlos. Papi y yo vamos periódicamente a un encuentro de parejas dónde nos desahogamos, y compartimos dudas y vivencias con matrimonios más adultos y más jóvenes. Escuchar consejos de parejas de, quizá, 50 años, puede ser muy gratificante y enriquecedor.

Parece que no, pero, terapia + autoestima firme y alto + seguir el instinto maternal + apoyo de familiares (tuyos o políticos) y amigos, es una buena poción para llegar a ser la madre que quieres ser en el caso de que no hayas tenido a un progenitor capaz de guiarte.

Sobre todo y lo más importante, ( truco mío), cada noche al acostarte piensa: ¿ Qué le habrá parecido a mi hijo/a el día de hoy ? ¿ Cambiaría algo ? Si la respuesta es sí, ¡ ya tienes deberes para el día siguiente !

No olvides que la vida de un niño o una niña que está empezando a vivir, descubrir, sentir…está en tus manos, y de ti y de tus actos depende su desarrollo y sus valores futuros, así como su autoestima y criterios.

 

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