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Niños y religión.

Los que me seguís por RRSS ya lo sabéis más que de sobras. Somos cristianos y vamos a la iglesia, a poder ser, cada domingo. 
Para los que no me conocéis, os diré que esto no siempre ha sido así. Yo me crié en una familia agnóstica, de hecho se repudiaba a Dios y todo lo que tuviese que ver con religión. No fui bautizada ni hice la comunión, ya que mis padres decidieron que cuando yo fuese mayor, si quería elegir ser algo, lo hiciese por propia voluntad. Y así fue.

A los que no creéis, ahora estaréis fli-pan-do. Pero un día yo noté “la llamada de Dios”. No os imaginéis que se me apareció Jesús ni un ángel ni nada. Simplemente fueron muchas ganas de ir a una iglesia. Yo pasaba por una transición muy dura y necesitaba un refugio espiritual.  Si no hubiese topado con la iglesia quizá me hubiese dedicado a hacer yoga o a ser budista, quien sabe. Pero las cosas pasaron así: Un día, bajando a casa desde la casa de una amiga, escuchamos música. Marc, que por aquel entonces contaba con 2 años recién cumplidos, salió corriendo y se metió en aquel edificio. Resultó ser una iglesia evangélica. Nada más entrar me sentí tan bien… Me quedé hasta que terminaron, y conocí a los pastores, que luego resultaron vivir enfrente de casa. Me regalaron una Biblia y me dijeron que, si me apetecía podía ir cuando quisiera. No sé si fue el sentirme tan bien, o el que no me “obligaran” a ir, lo que hizo que quisiera ir. Al tener servicio para niños, dejaba a Marc ( y ahora a Pablo también) en la escuela dominical, y yo asistía a sus reuniones. Hice un curso de iniciación al cristianismo, cómo entender la biblia ( ya que lo primero que me enseñaron es que es un libro de hace cientos de años y que no hay que tomarla literal), y me uní a varios de los grupos que la iglesia tenía preparados. A lo largo de mi nueva vida como cristiana, todo ha cambiado tanto. Me siento increíblemente bien, apoyada. Tengo una familia que me quiere como suya y a la que yo quiero y adoro. 

Y entonces…¿ que pasó con los niños ? Obvio que, al yo seguir una doctrina y vida cristiana mis hijos no podían quedar fuera. Ahora lo entiendo. Antes yo pensaba, ¿ y porqué los padres religiosos involucran a sus hijos? No es que se involucren o no. La religión es un estilo de vida. Es imposible alejar a los niños del estilo de vida que los padres llevan. Mis hijos van a la iglesia conmigo, porqué si yo no fuese a la iglesia, ellos no irían. Con esto no quiero decir que los obligue, ellos son pequeños. Pero igual que yo decidí un día dedicar el resto de mi vida a Dios, ellos también podrán elegir su camino. Porqué antes que nada, soy madre, y como madre apoyaré todas sus decisiones. 

Por el momento a Marc le encanta ir a la iglesia, de hecho, muchos domingos después de haber trabajado tres días seguidos de noche lo último que me apetece es ir…sinceramente, pero siempre está él ahí, recordándome que es domingo y que quiere ir a la iglesia. Y a mi me gusta que le guste. Me pregunta. Lee cuentos sobre el antiguo testamento. Y está escolarizado en un colegio cristiano, lo que hace que se despierte más aún su curiosidad. Porqué la religión…se puede usar muy mal. Pero también se puede usar para muy buenos fines, que al final es el propósito real. 

Siguiendo una religión o no, lo importante es inculcar el valor del amor, de la amistad, de la honestidad, de la humildad, ayudar a los demás. Ser buena persona no lo marca la religión. Pero a mi me gusta ser cristiana, y me gusta que a Marc le guste…y a pablito..ya veremos.

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