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La crianza es todo un reto

Y seguro que no sorprendo a nadie con ésta afirmación.

Cuando nace un bebé todo es bonito. Incluso las noches sin dormir. Nos da igual porqué estamos pletóricos y por nuestro bebé somos capaces de aguantar cualquier cosa.

El adorable bebé crece y empiezan los “problemas”. La crisis de los dos años. Compartir o no compartir. Niños de “mano larga”, niños que se niegan a comer, a ordenar sus juguetes. Niños que no quieren ducharse, niños que contestan. Que hacen travesuras y se ríen de su proeza..

Y ahí estamos los padres. Algunos parece que tienen claro el estilo de crianza que quieren. El problema viene cuando a pesar de ser una madre o un padre  que no pega, que no grita, que conversa 1000 veces si hace falta…que le aseguran que la disciplina positiva es el camino correcto, pero ves que no hay resultado. Que algunos padres te afirman: crianza con apego, disciplina positiva no significa ignorar lo que hacen. Hay que poner límites siempre. Y ahí sigue la madre o el padre… sin pegar, sin gritar, pero poniendo límites.

” Si vuelves a pegar en el colegio, no jugarás con tus juguetes en todo el día”. Lo adviertes. Y ahí esta el niño o la niña…soltando la siguiente galleta en el parque.
” Vale, nos vamos”. Lo sacamos del parque. Llegamos a casa y le guardamos los juguetes en la parte más alta mientras el niño llora supuestamente arrepentido. Pero los padres no ceden… así aprenderá. Y al día siguiente se repite la escena, igual o peor.

Y de repente un día, así mágicamente el niño o la niña deja de pegar y te sientes la madre o el padre más afortunado del mundo. Ya no sabes si tu hijo te ha hecho caso o es que se ha cansado.

Pero…te llama de repente su profesora un día y te dice: mira..es que X se ha pasado el día diciendo X ( cambiemos X por idiota, imbécil, puta, etc), Y tu te quieres morir porqué en casa no dices nisiquiera “tonto”. Y te empiezas a comer la cabeza pensando en qué habrá visto la criatura en la tv o en la calle para que haya aprendido dicho vocabulario.

Y lo castigan en el colegio. Y tú lo vuelves a castigar en casa. Y le explicas, y le re-explicas que esa palabra es fea. Que hace daño a los demás. Que los niños educados no dicen ese tipo de palabras…

Y lo sigue haciendo durante más y más tiempo. Y ya no sabes que medidas tomar. Porqué se quiere ser ese tipo de madre o padre democrático, que aparentemente tienen hijos perfectos, que hacen caso, con los que se puede dialogar, y que controlan sus emociones. Pero ves que en cambio tienes una criatura exigente, contestona, que ahora incluso pega o insulta y un@ se empieza a plantear seriamente si todos los niños están hechos para ser criados con ese estilo parental…

Desde luego la crianza es un reto. Yo recién empiezo como quien dice la cosa y estoy expectante…( y asustada!!)

 

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