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De escarlatina va la cosa.

Pues sí. Escarlatina. Es lo último que nos han diagnosticado en casa.

Después de pasar hace unos 10 días por el boca-mano-pie de Pablo, lo único que nos faltaba era otra dosis de “virus”, o mejor dicho, de bacterias. Porqué ahora resulta que nos han mandado antibiótico. Una no deja de aprender.

Marc empezó hace unos días con fiebre, así sin venir al cuento. No se sentía mal. Después, erupciones en la barriga, y en los brazos. La verdad es que no lo llevé al medico pensando que también había cogido el boca-mano-pie de su hermano, pero, ayer, aprovechando vacunas de pablete, se lo comenté a la doctora, que enseguida le hizo una prueba, y le salió positiva en escarlatina.

Pero después del susto resulta que no es para tanto. 10 días de amoxicilina, y “reposo” los dos primeros días de tratamiento. Pero cualquiera encierra a estos pollos en casa dos días  ( ja ja, me río yo). Así que hoy después de desayunar tranquilos y ayudar a una vecina a desalojar su piso porqué se muda, nos hemos arreglado, y para la calle.Hemos visitado la cafetería COSMO, dónde hemos tomado zumo natural ( porqué de cajita no tienen) y unas cookies caseras. Hay juguetes y los nenes se lo pasan pipa. Afotunadamente estábamos solos porqué si no, no quiero imaginar la epidemia de escarlatina que hubiésemos formado.

Después de reponer energía, nos hemos ido al parque. He recordado con añoranza el año pasado, en el que practicamos Homeschooling, y mientras los niños estaban en el cole, Marc y yo nos dedicábamos a aprendernos todos y cada uno de los parques de Barcelona.

Como 4 horas más tarde, hemos vuelto a casa, para comer algo rápido y tumbarnos a dormir siesta los tres juntos. Si no fuese porqué la doctora le ha disgnosticado escarlatina, yo no me creería que éste niño esté enfermo.

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La crianza es todo un reto

Y seguro que no sorprendo a nadie con ésta afirmación.

Cuando nace un bebé todo es bonito. Incluso las noches sin dormir. Nos da igual porqué estamos pletóricos y por nuestro bebé somos capaces de aguantar cualquier cosa.

El adorable bebé crece y empiezan los “problemas”. La crisis de los dos años. Compartir o no compartir. Niños de “mano larga”, niños que se niegan a comer, a ordenar sus juguetes. Niños que no quieren ducharse, niños que contestan. Que hacen travesuras y se ríen de su proeza..

Y ahí estamos los padres. Algunos parece que tienen claro el estilo de crianza que quieren. El problema viene cuando a pesar de ser una madre o un padre  que no pega, que no grita, que conversa 1000 veces si hace falta…que le aseguran que la disciplina positiva es el camino correcto, pero ves que no hay resultado. Que algunos padres te afirman: crianza con apego, disciplina positiva no significa ignorar lo que hacen. Hay que poner límites siempre. Y ahí sigue la madre o el padre… sin pegar, sin gritar, pero poniendo límites.

” Si vuelves a pegar en el colegio, no jugarás con tus juguetes en todo el día”. Lo adviertes. Y ahí esta el niño o la niña…soltando la siguiente galleta en el parque.
” Vale, nos vamos”. Lo sacamos del parque. Llegamos a casa y le guardamos los juguetes en la parte más alta mientras el niño llora supuestamente arrepentido. Pero los padres no ceden… así aprenderá. Y al día siguiente se repite la escena, igual o peor.

Y de repente un día, así mágicamente el niño o la niña deja de pegar y te sientes la madre o el padre más afortunado del mundo. Ya no sabes si tu hijo te ha hecho caso o es que se ha cansado.

Pero…te llama de repente su profesora un día y te dice: mira..es que X se ha pasado el día diciendo X ( cambiemos X por idiota, imbécil, puta, etc), Y tu te quieres morir porqué en casa no dices nisiquiera “tonto”. Y te empiezas a comer la cabeza pensando en qué habrá visto la criatura en la tv o en la calle para que haya aprendido dicho vocabulario.

Y lo castigan en el colegio. Y tú lo vuelves a castigar en casa. Y le explicas, y le re-explicas que esa palabra es fea. Que hace daño a los demás. Que los niños educados no dicen ese tipo de palabras…

Y lo sigue haciendo durante más y más tiempo. Y ya no sabes que medidas tomar. Porqué se quiere ser ese tipo de madre o padre democrático, que aparentemente tienen hijos perfectos, que hacen caso, con los que se puede dialogar, y que controlan sus emociones. Pero ves que en cambio tienes una criatura exigente, contestona, que ahora incluso pega o insulta y un@ se empieza a plantear seriamente si todos los niños están hechos para ser criados con ese estilo parental…

Desde luego la crianza es un reto. Yo recién empiezo como quien dice la cosa y estoy expectante…( y asustada!!)

 

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Días de relax en familia

No podía haber boda sin luna de miel… aunque a decir verdad todo ha surgido de una forma muy inesperada.
Celebramos nuestra pequeña “luna de miel” con el regalo que me hicieron mis compañeras de voluntariado: una noche de hotel, cena y canguro para los peques todo incluido. La verdad es que papi y yo quemamos la noche. Comimos lo que no está escrito, y salimos de fiesta, bailamos y disfrutamos mucho. Y además con la tranquilidad de saber que los gordins estaban en buenas manos.

Pero de forma inesperada, acabamos en casa de mis tíos, que viven en una casita de montaña. Todo surgió con un par de días de antelación y aunque no estaba segura de ir pues debíamos ir el domingo y yo iría directa desde mi trabajo, al final fuimos.

Tomamos una buena decisión yendo. Mis tíos son la única familia que tengo ( o que considero que tengo) por parte materna, así que me hacía especial ilusión celebrar con ellos la post-boda, a la que también fueron. Para mis niños mi tía a veces es “tita” y otras veces “yaya” según les salga y a mi, me hace sentir muy bien saber que hay alguien que los quiera tanto y con un amor tan puro aquí en España.

Hemos pasado 4 días en los que los adultos hemos reído, hablado hasta entrada la madrugada, jugado a juegos de mesa, cocinado, aprendido los unos de los otros. Papi aprovechó y se fue a pescar con mi tío, e hizo muy buenas migas con mi primo, que aún no conocía.

Sobre los peques…para ellos esta escapada ha sido mágica. Hemos cogido espárragos, caracoles, hemos saltado en charcos, paseado por el campo, cogido huevos de gallina, hemos dado de comer a los conejos y a una puerquita que tienen mis tíos.. también bajamos un día al pueblo y paseamos por todos los parques, tomamos chocolates..

Me considero una madre que dedica mucho tiempo a sus hijos. Pero, este tipo de escapadas, este tiempo en familia, te descubren que aun puedes dedicar más tiempo. Que aún se pueden hacer más y más cosas con ellos.

Definitivamente, a mi siempre me ha gustado hacer escapadas los 4, viajar…pero en esta escapada a casa de mis tíos descubrí lo gratificante que resulta pasar tiempo con los que te quieren y a los que quieres.

 

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Just Married!

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Es increíble lo lento que pasa el tiempo cuando quieres que llegue un día en concreto, y, una vez que llega…¡ qué rápido pasa todo ! Hace ya 3 días que nos casamos. Hoy fuimos al registro civil a inscribir nuestro matrimonio canónico.

No fue una boda despampanante, pero, tampoco la quería ni la necesitaba así. Fuimos los que teníamos que ser, y, los que faltaban por la distancia, estuvieron presentes en pensamiento ( y por RRSS).

Fue una boda bonita, sencilla, pero con mucho significado. El cura que nos hizo la celebración quiso que fuese el día 31 sí o sí, que se ve que para los católicos es una fecha muy importante. Yo soy cristiana, pero no católica, así que no sabía bien cuanta importancia tenía ese día…hasta que nos presentamos en la iglesia. Ese día se hicieron ceremonias de todo tipo: bautismos de niños, de adultos, nuestro matrimonio, confirmaciones…Fue una celebración con mucha música, muy animado todo. No ser los únicos que iban a celebrar ese día nos hizo estar tranquilos, y sentirnos acompañados.

Aprovechamos, y bautizamos a Pablo, así que aún tuvo más significado para nosotros esa fecha.

Para muchos una boda, a día de hoy equivale a “nada”, o a “papeles”. Para mi es algo más. No es que quiera más, o menos a Papi por estar casados, pero, ciertamente me emocionó mucho convertirme en su mujer, y él en mi marido. Le di tanto valor sentimental a ese acto, que me siento plena, ¡ feliz !

Definitivamente, después de todo lo que hemos pasado como pareja, y cómo lo hemos solucionado. Todo lo que hemos aprendido el uno del otro.. me hace pensar que él es para mi, y que yo soy para él. Que , junto a nuestros hijos, formamos el equipo perfecto.

Ahora sólo queda seguir nuestro día, siendo fiel a la promesa…

Prometo respetarte y serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida.

 

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Niños y religión.

Los que me seguís por RRSS ya lo sabéis más que de sobras. Somos cristianos y vamos a la iglesia, a poder ser, cada domingo. 
Para los que no me conocéis, os diré que esto no siempre ha sido así. Yo me crié en una familia agnóstica, de hecho se repudiaba a Dios y todo lo que tuviese que ver con religión. No fui bautizada ni hice la comunión, ya que mis padres decidieron que cuando yo fuese mayor, si quería elegir ser algo, lo hiciese por propia voluntad. Y así fue.

A los que no creéis, ahora estaréis fli-pan-do. Pero un día yo noté “la llamada de Dios”. No os imaginéis que se me apareció Jesús ni un ángel ni nada. Simplemente fueron muchas ganas de ir a una iglesia. Yo pasaba por una transición muy dura y necesitaba un refugio espiritual.  Si no hubiese topado con la iglesia quizá me hubiese dedicado a hacer yoga o a ser budista, quien sabe. Pero las cosas pasaron así: Un día, bajando a casa desde la casa de una amiga, escuchamos música. Marc, que por aquel entonces contaba con 2 años recién cumplidos, salió corriendo y se metió en aquel edificio. Resultó ser una iglesia evangélica. Nada más entrar me sentí tan bien… Me quedé hasta que terminaron, y conocí a los pastores, que luego resultaron vivir enfrente de casa. Me regalaron una Biblia y me dijeron que, si me apetecía podía ir cuando quisiera. No sé si fue el sentirme tan bien, o el que no me “obligaran” a ir, lo que hizo que quisiera ir. Al tener servicio para niños, dejaba a Marc ( y ahora a Pablo también) en la escuela dominical, y yo asistía a sus reuniones. Hice un curso de iniciación al cristianismo, cómo entender la biblia ( ya que lo primero que me enseñaron es que es un libro de hace cientos de años y que no hay que tomarla literal), y me uní a varios de los grupos que la iglesia tenía preparados. A lo largo de mi nueva vida como cristiana, todo ha cambiado tanto. Me siento increíblemente bien, apoyada. Tengo una familia que me quiere como suya y a la que yo quiero y adoro. 

Y entonces…¿ que pasó con los niños ? Obvio que, al yo seguir una doctrina y vida cristiana mis hijos no podían quedar fuera. Ahora lo entiendo. Antes yo pensaba, ¿ y porqué los padres religiosos involucran a sus hijos? No es que se involucren o no. La religión es un estilo de vida. Es imposible alejar a los niños del estilo de vida que los padres llevan. Mis hijos van a la iglesia conmigo, porqué si yo no fuese a la iglesia, ellos no irían. Con esto no quiero decir que los obligue, ellos son pequeños. Pero igual que yo decidí un día dedicar el resto de mi vida a Dios, ellos también podrán elegir su camino. Porqué antes que nada, soy madre, y como madre apoyaré todas sus decisiones. 

Por el momento a Marc le encanta ir a la iglesia, de hecho, muchos domingos después de haber trabajado tres días seguidos de noche lo último que me apetece es ir…sinceramente, pero siempre está él ahí, recordándome que es domingo y que quiere ir a la iglesia. Y a mi me gusta que le guste. Me pregunta. Lee cuentos sobre el antiguo testamento. Y está escolarizado en un colegio cristiano, lo que hace que se despierte más aún su curiosidad. Porqué la religión…se puede usar muy mal. Pero también se puede usar para muy buenos fines, que al final es el propósito real. 

Siguiendo una religión o no, lo importante es inculcar el valor del amor, de la amistad, de la honestidad, de la humildad, ayudar a los demás. Ser buena persona no lo marca la religión. Pero a mi me gusta ser cristiana, y me gusta que a Marc le guste…y a pablito..ya veremos.

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Las responsabilidades de Marc ( y Pablo).

Hay una cosa que está clara. En una familia todos deben tener derechos y obligaciones. Desde el más pequeño hasta el más grande. ¿ Pero como de grande tienes que ser para tener responsabilidades? Mi experiencia me dice que desde bien pronto, cuanto antes mejor.

Tener responsabilidades hace que todos los miembros participen activamente en las actividades de casa y se tenga sensación de igualdad. Todos colaboran en casa.

Marc tiene 4 años, ¡casi 5 ya! y ciertamente empecé muy tarde a darle responsabilidades. Afortunadamente le parecía divertido ayudar en casa y no supuso ningún problema, pero sabemos que no todas las casas, ni todos los niños son iguales, así que es mejor enseñar rutinas y responsabilidades desde bien pequeños.

¿ Que responsabilidades tiene Marc en casa?

  • Hacer la cama después de levantarse (  a su manera, lógicamente, pero la hace).
  • Vestirse y llevar su pijama al cesto de lavar.
  • Poner la mesa del desayuno, comida, merienda y cena.
  • Ayudar a mamá o papá a recoger la mesa, o limpiarla una vez recogida ( a su manera también, luego se repasa cuando no nos ve, jeje).
  • Hacerse un bocadillo de pan bimbo, y supervisado de momento.
  • Llenar la bañera de juguetes a la hora del baño, y recogerlos una vez bañado.
  • Recoger los juguetes cuando deja de jugar, y hacer recogida general antes de dormir junto a nosotros.
  • Ponerse el pijama y la ropa sucia del día, a lavar.

¿ Pablito ( 1 año) tiene alguna responsabilidad?

De momento tiene 1, aunque por supuesto con 14 meses…lo hace por instinto, porqué ve hacerlo a los demás. Y esa responsabilidad es ayudar en la recogida de juguetes.

¿ Cómo lo hacemos? 

Ponemos el cesto de los juguetes en mitad del comedor y se dice ¡” A recollir “! ( a recoger), y empezamos a tirar los juguetes dentro de la cesta. Instintivamente el también lo hace , aunque recoge todo, juguete o no. Pero todo es empezar!

 

 

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No trabajo ” de lo mío”, ¡y cuanto me alegro!

El otro día mi niño me preguntaba: mamá, ¿ porqué ya no trabajas en el hospital? Y bueno, no es que recién haya dejado ese trabajo, hace ya unos meses, y no ha sido el único que he tenido que dejar por la mala conciliación laboral.

Hace unos meses comentaba que había empezado a trabajar los fines de semana por la noche y vísperas de festivos. Poco a poco he ido ganando a pulso más días en mi trabajo, y ya trabajo la semana completa desde hace un poco menos de dos meses. No es un hospital, y muchas veces me he sentido “desgraciada”, de no estar dedicándome a lo que tanto me he preparado. Pero es imposible. Sin más ayuda que la de Papi, que trabaja de 9 de la mañana a 7 de la tarde, fines de semana incluidos es muy difícil encontrar un trabajo que los horarios vayan acordes con los de él, así que cuando el padrino de Marc me ofreció ese trabajo, no dudé, el horario es nocturno, y me voy cuando Papi ya ha llegado a casa y vuelvo cuando a papi aun le quedan unas horas para volverse a ir.

No es hasta que mis hijos se enferman cuando me doy cuenta de lo afortunada que soy. Mi trabajo no es en un hospital. Pero tengo unos compañeros maravillosos, mi jefe me ha ido delegando poco a poco más responsabilidades, más salario, y más horas. Y lo mejor es que nadie desconocido se queda con mis hijos, y, por primera vez en mucho tiempo no veo desaparecer 3/4 partes de mi salario pagando una niñera. Por fin pude aparcar las clases online, ( aunque no descarto volver a publicar un curso en verano),  y saber que tengo un salario fijo, y lo mejor de lo mejor: atender a mis hijos, sobre todo cuando están enfermitos sin la culpabilidad de tener que ir a trabajar y dejarlos en casa con 39 de fiebre, o de romperme la cabeza de dónde o con quien los vamos a dejar, o cómo explicarle a un jefe que (otra vez) no voy a trabajar.

No trabajo, ” de lo mío”, pero cuanto me alegro…¡ y espero que me dure mucho !